Wednesday, June 17, 2009

Un recuerdo

Por el mismo motivo por el que tú infestas la tierra; mas porque yo
lo hago con un pequeño bajel me llaman corsario, y a ti, porque
lo haces con un gran ejército, te llaman emperador.
San Agustín, La ciudad de Dios.

La sucesión del poder se ha prestado a diferentes interpretaciones y problemáticas, causando desde conflictos político-sociales al interior de un país hasta revoluciones; es por eso que cobra gran importancia cómo es que se sucede el poder, indistintamente del régimen político de cada nación.

La importancia de este hecho radica en que al suceder el poder dos problemáticas emergen a la luz, por un lado quien será el sucesor y por el otro, sí el sucesor seguirá la dinámica mediante la que el antecesor se dirigía; aunado a que cuando llega el momento de la sucesión hay un lapso de tiempo en el que no hay propiamente un dirigente legitimado, ya que por un lado el que está ya va a concluir su periodo y todavía no se sabe quien llegará, lo que más se teme en estas circunstancias es que por una u otra vicisitud no se pueda llevar a cabo el proceso de selección de sucesor, lo anterior llevaría a un conflicto aún mayor y es que quedará acéfala la dirección ejecutiva de un Estado.

En el mismo sentido Adriano arguye: El imperio debe de pasar al más digno; bello es que un hombre que ha probado su competencia en el manejo de los negocios mundiales elija su reemplazante, y que una decisión de tan profundas consecuencias sea al mismo tiempo su último privilegio y su último servicio al Estado.[1]

He ahí la importancia de ceder el poder, el que lo reciba tendrá la obligación por un lado de responder a las leyes y a su pueblo, tomando en cuenta las virtudes y defectos de los gobiernos pasados, pero sobre todo le responderá a la historia como bien dijo el gran reformador griego Solón: y que me juzgue la naturaleza en el tribunal del tiempo[2]; privilegiando ante todo la estabilidad y paz de su comunidad.

La historia de Adriano trae consigo reflexiones de suma importancia, la situación del Imperio Romano en el siglo II y una cuestión que se encarga de dilucidar de la mejor manera Marguerite Yourcenar en sus Memorias de Adriano[3], que es la vida “privada” de un emperador romano.
Qué no darían mil reyes y emperadores por dejar un legado sobre las vivencias, vicisitudes y medios por los que lograron hacerse y sostenerse en el poder, más aún cuando este escrito se lo dejarán a su sucesor como una advertencia, un recuento y una manera de guiarse en el poder[4].

Todo está bien al salir de las manos del autor de las cosas: todo degenera entre las manos del hombre. Fuerza a una tierra a nutrir las producciones de otra; a un árbol a llevar los frutos de otro. Mezcla y confunde los climas, los elementos, las estaciones. Mutila a su perro, a su caballo, a su esclavo. Transforma todo, desfigura todo: ama la deformidad, los monstruos; no quiere nada tal como lo ha hecho la naturaleza, ni siquiera al hombre: necesita domarlo para él, como a un caballo de picadero; necesita deformarlo a su gusto, como a un árbol de su jardín.

Sin esto, todo iría aún peor, porque nuestra especie no quiere ser formada a medias. En el actual estado de las cosas, un hombre abandonado a sí mismo entre los otros desde su nacimiento sería el más desfigurado de todos. Los prejuicios, la autoridad, la necesidad, el ejemplo, todas las instituciones sociales en las que nos hallamos sumergidos, ahogarían en él la naturaleza y no pondrían nada en su lugar. Sería entonces como un arbolillo que el azar hace nacer en medio de un camino y que los transeúntes hacen perecer sacudiéndolo por todas partes y doblándolo en todos los sentidos.[5]

Como bien mencionara Rousseau en el Emilio todos los peligros y consecuencias de la propia condición humana, a pesar de que convivimos diario con la misma nos parece a veces tan ajena a nosotros; relata una guía político-filosófica sobre cómo conducirse en el mundo y una valoración interna de la existencia del hombre, similar a lo que haría un gobernante acerca del poder al dejar su legado.

De viva voz Adriano nos acerca a su sentir momentos antes de que Trajano escogiera sucesor, mientras él se encontraba en una expedición militar: Natura déficit, fortuna mutatur, deus omnia cernit[6], viejo y agotado Trajano se encontraba ante un gran dilema para escoger sucesor, engañado por infinidad de voces e intrigas, pero con una visión clara de cómo habría de ser el siguiente emperador romano; todo lo anterior mantenía preocupado a Adriano, se tranquilizaba un poco al saber que contaba con el apoyo de Plotina esposa de Trajano, justo antes de fallecer éste último hace vigente una decisión que tiempo atrás ya comenzaba a dejar ver y era su preferencia por Adriano, decisión que constataría en público su esposa debido a que no fue proclamado en público emperador por él.

La parte oriental del Imperio era de suma preocupación para Adriano, por lo que dedicó gran parte de su vida no sólo a pacificar esa zona, sino también a construir caminos, plazas y puentes.
Se enfocó en revitalizar la ex capital cultural del mundo, ya que Grecia se encontraba en condiciones deplorables, volvió a darle dinámica a esa gran polis, atrayendo con ello a los letrados del momento; demostrando así su gran afecto por la cultura helénica, el mismo en infinidad de cartas comenta su pretensión de acercarse día a día al ideal del filósofo-rey platónico.

Por lo tanto favoreció y promovió las artes, esculturas y letras de su tiempo[7], asumiendo con ello la gran falta de producción intelectual y la necesidad que el tenía de personas preparadas para pacificar y continuar la construcción de Roma, lamentándose el no contar con aquellos grandes arquitectos, letrados y escultores de otros tiempos.

Dicen en algunas ocasiones que los gobernantes se hacen de fetiches, siendo lugares, objetos o personas, éstos les permiten el tiempo de recreación necesario para paliar el tedio de los conflictos de Estado; Antinoo cumplió ese papel para Adriano, un joven vulgar y de baja condición, pero muy bello, llenó la vida del emperador; se encargó de enseñarle las artes y ciencias más cultivadas de su tiempo hasta su muerte poco tiempo después, de la que se asumen comentarios encontrados, puesto que la existencia del joven[8] predilecto estaba conflictuando la vida de Adriano con su esposa y con diferentes pretendientes al poder.

A su muerte Adriano decidió construirle una ciudad en su nombre justo donde había muerto a orillas del Nilo, llamada Antinoópolis o Antínoe.[9]

Tiempo después hubo que encarar uno de los conflictos más grandes a los que habría de enfrentarse el Emperador, una revuelta organizada por judíos en Israel amenazaba la estabilidad tan querida, decide someter con toda su fuerza dicha revuelta hasta lograrlo con un costo de noventa mil muertos, un peso muy fuerte en las finanzas romanas y sobre todo una salud personal que ya no le daba para mucho. Al finalizar el conflicto hubo que emprender la empresa de reconstruir de nuevo el poblado.

Al sentirse minada su salud por el gran desgaste que representan las grandes expediciones militares, comienza a pensar en su posible sucesor; muy a su pesar, ya que el era un gran amante de la juventud comenzando con la propia, Marguerite lo describe de joven de la siguiente manera: un ser embriagado de vida no prevé la muerte; ésta no existe y él la niega con cada gesto. Si la recibe será probablemente sin saberlo; para él no pasa de un choque o de un espasmo[10].

Las intrigas que comienzan a ceñirse en torno a él hacen más apremiante que encuentre a un sucesor, con dicho fin adopta a Lucio, pero éste muere al poco tiempo, dejando sin posible sucesor otra vez, su salud le complicaba aún más dicha tarea; termina optando por Antonino uno de los cuatro cónsules de Italia, es cuando comienza ahora si a preocuparse por cómo encarar la muerte.

En sus últimos meses intenta suicidarse más de una ocasión, sino es por que su médico y demás auxiliares lo evitan; para Adriano la muerte significaba un paso muy difícil y si lo daba quería hacerlo de una vez y por todas, en su lecho de muerte escribe un poema que deja muy en claro su visión:

Mínima alma mía,
Tierna y flotante,
Huésped y compañera de mi cuerpo,
Descenderás a esos pasajes pálidos,
Rígidos y desnudos,
Donde habrás de renunciar a los juego de antaño.

Sin duda los personajes que han gozado de tanto poder en vida llegan a momentos a creer tener la omnipotencia hasta para encarar a la muerte, pero es lo único que nos confirma como humanos a todos por igual.

Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares…
Tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos…[11]

[1] Maguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, ed. Planeta, México, 1985; pág. 224.
[2] Compilación de textos políticos helénicos, ed. Gredos.
[3] Escrito en el que ella describe la vida del Emperador con un fundamento histórico impecable y toques de un fino relato novelesco, justificando con ello el por qué de enunciarle a su libro de tal manera, para lo que ella responde que su objetivo principal era hacer hablar al propio Adriano de su vida, así cobraría mayor vivacidad el texto, a todo esto nos viene una pregunta muy elemental ¿por qué no enunciarle el diario de Adriano? Sencillo, los líderes políticos pocas veces tienen tiempo de ir escribiendo su historia tal cual se va dando, es por eso que en su vejez es cuando aprovechan para hacer un recuento de su historia, al ser un recuerdo el motor de su escrito en ciertos momentos se torna netamente literario con tintes ficticios o poco veraces, sin reducir en ningún momento su valía histórica.
[4] A momentos entraré en la dinámica propia del escrito en el sentido de que es un legado a un sucesor en el poder y a otros momentos una crítica histórica, así que no llega a haber confusión entre el ejercicio literario de la escritora y la realidad histórica.
[5] Jean Jacques Rousseau, Emilio, ed. Alianza.
[6] La naturaleza nos traiciona, la fortuna cambia y un dios mira las cosas desde lo alto.
[7] Por ej. construyendo la Villa Adriana, hoy llamado Castillo Sant’Angelo.
[8] En su tumba graba lo siguiente: “Y el reconocerá el camino… y los guardianes del umbral lo dejarán pasar… y él irá y vendrá en torno de aquellos que lo aman durante millones de días”
[9] Éste personaje ha causado mucha polémica a lo largo de la historia, no pretendo entrar en detalles baste ejemplificar con un poema de Oscar Wilde: Háblame de aquel verde y oloroso atardeces, cuando tendida junto a la ribera/ Escuchaste la risa de Antinoo desde la barca dorada de Adriano/ Y cómo lamiste la corriente calmando tu sed y contemplaste con ardor y avidez/ El cuerpo de marfil de aquel joven y singular esclavo, con una granada en los labios! Poema denominado La Esfinge.

[10] Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, ed. Planeta, México, 1985; pág. 50.
[11] Ibíd. Pág. 259.

Tuesday, June 2, 2009

Una rebelión más sensata


Ya sea que uno afirme primero la infalibilidad y luego deduzca de ella a soberanía, ya sea que proponga en primer lugar la soberanía y haga derivar de ella la infalibilidad, uno está siempre obligado a reconocer y sancionar un poder absoluto.
Frnacois Guizot

En el proceso de inteligibilidad de lo social, nos hemos encontrado con la creación de nuevos conceptos y la caducidad de otros, tal parece que el progreso en las ciencias sociales está atado a las circunstancias del lenguaje; como bien apuntaba Claude Lèvi Strauss: Las ciencias sociales deben, en efecto, compartir las limitaciones de la lingüística, pero pueden también sacar provecho de sus progresos.[1]

La complejidad que nos presenta la actualidad ha hecho que el concepto de pueblo no sea lo suficientemente capaz de asir la realidad, permitiendo el regreso del de multitud de Spinoza, el cual indica una pluralidad que persiste como tal en la escena pública, en la acción colectiva, sin converger en Uno, sin desvanecerse en un movimiento centrípeto, siendo así el fundamento de las libertades civiles.[2]

La permanencia de la pluralidad al interior del Estado, pone en peligro la unidad política que se necesita para el monopolio de la decisión política, es por eso que Hobbes detestaba el término, puesto que el veía en la unidad política la materia primordial para el control político necesario; el pueblo será la expresión de la voluntad general y por ello, la centralidad de la decisión política, el mismo los compara de la siguiente manera: el pueblo es algo que tiene que ver con lo uno, tiene una voluntad única y por ende se le puede atribuir una voluntad única, por el contrario, la multitud es inherente al estado de naturaleza, aquello que precede a la institución del cuerpo político.[3]

Paolo Virno radicaliza la postura de la multitud en contraposición a la del pueblo por lo que llega a pervertir el concepto para explicar la realidad actual, lo que planteaba Hobbes era la necesidad de centralizar la decisión política en el siglo XVII (la creación del Estado-nación) y la vía más adecuada era con la formación del contrato social, éste permitiría unificar las expresiones individuales logrando así la existencia del Estado; pero como bien sabemos el pueblo nunca asumió la homogeneidad total de sus diferencias.

Es decir, la multitud en la actualidad es una regurgitación del estado de naturaleza en la sociedad civil; Virno erra al asumir que sólo puede existir la multitud o el pueblo, le imprime un valor explicativo a la multitud con el fin de que permita la intelección de la pluralidad actual de lo social, asegurando que ésta sólo se une con un afán netamente pragmático para después regresar a su respectiva forma; el Estado se forma por medio del contrato social-pueblo-voluntad general si se rompe la construcción lógica que da vida al Estado, deja de existir.

El pensamiento liberal logró sanar esa complicación pueblo vs multitud, domesticando a la última con el recurso al par público-privado.

Al romperse la identidad al interior del pueblo lo que resta es la angustia y la intranquilidad existencial se deja entrever, la angustia se dará por la simple y pura exposición al mundo, fuera de la comunidad el peligro es impredecible constante, la contraparte del miedo es la seguridad que la comunidad puede garantizar.

El concepto de pueblo, aún con sus diversas variaciones históricas, está asociado al doble filo de la neta separación entre un adentro habitual y un afuera ignoto y hostil, el concepto de multitud está encadenado al derrumbe de tal separación.[4]

La relación miedo/angustia, reparo relativo/absoluto[5] ha sido desprovista de fundamento por lo siguiente:

1) Ya no se puede hablar de comunidades sustanciales, los individuos están habituados al cambio continuo, permanente transformación de las formas de vida.

2) Miedo/sentimiento público, angustia/personal[6], ahora todas las formas de vida experimentan ese no sentirse en propia casa (Heidegger), origen de la angustia. El pueblo es uno porque la comunidad sustancial coopera para atenuar o sedar los miedos que provienen de peligros circunscritos. La multitud se mancomuna, por el riesgo que deriva el no sentirse en propia casa, de la exposición absoluta al mundo.

3) Temor/reparo, mentira la idea de primero sentir el temor y después buscar repararlo. Mientras buscamos el modo de orientarnos y así salvaguardar nuestras vidas, avistamos también las diversas formas de peligro.

He aquí una problemática rica que reabre la puerta a preguntas como ¿quiénes somos?, ¿a dónde vamos?, etc. La vida del ser humano es una tarea angustiosa, centrada en el hecho de que no cuenta con un lugar prefijado, es por eso que se ata a diferentes identidades para mitigar la desorientación.

La cotidianeidad del hombre es separada según Aristóteles en dos ámbitos, en lugares generales (topoi koinoi) y lugares especiales (topoi idioi), el primero será el lugar común existente entre el docto o el vulgar, son todas las construcciones discursivas elementales de la vida, el segundo, son los lugares específicos propios de determinada profesión, nación o religión, entre otros.

El par extranjero/pensador nos ayudará a dilucidar la manera en que se disuelven los lugares especiales dando pie a una mayor visibilidad de los lugares generales; el extranjero al no sentirse en propia casa adquiere la posición misma de pensador, por lo que los extranjeros adquieren el estatuto de pensadores.

Sin los pensadores y los extranjeros están colocados en la misma posición, el intelecto también perderá su noción de particular y segregado, conformando la idea del intelecto general[7], simplemente es la publicidad el intelecto que se articula en la esfera pública. Libertad el lenguaje y abolición del trabajo sometido a un patrón son hoy sinónimos.

Intelecto general opuesto a la tradición de que el pensamiento es una actividad apartada y solitaria, ya que ambos, vulgares e ilustrados recurren a los lugares comunes por afán de resguardo, es así como el intelecto general se sustenta.

Ahora el centro de identidad al que recurrirán todos será el lenguaje, como principal articulador social, esto supone una contradicción muy importante, por un lado otorga mayor libertad al pensar lo social, pero por el otro hace algo muy similar a lo que hizo Althusser con la sobredeterminación en última instancia, ya que nos quita el peso de pensar a la sociedad atados a alguna identidad o construcción conceptual trascendental, pero de último nos entrega otra igual.
El general intellect exige una acción virtuosa (una acción política), justamente porque una parte suya no se vuelca en el sistema de máquinas sino se manifiesta en la actividad directa, del trabajo vivo, en su cooperación lingüística.[8]

Hubo una destrucción de las barreras que dividían al trabajo (poiesis), acción política (praxis) y la vida de la mente (pensamiento). El intelecto en el modo de producción capitalista esta unido al trabajo[9], lo cual inhibe una acción política basada en el general intellect. ¿Cómo concebir la acción política basada en el intelecto general?:

1) La desobediencia civil es la forma básica de acción política de la multitud, pone en cuestión la misma facultad de mando del Estado, o sea que no se ciñe a sus reglas o mecanismos de interlocución.

2) El éxodo, es una fuga total, siendo la posición más radical de cualquier acción colectiva, es afrontar el problema con una alternativa no prevista, lo único que podemos perder son las cadenas.

Éste tipo de acciones propuestas por Virno llegan a ser falaces, la forma de acabar con el capitalismo como diría Negri no es la revolución, puesto que lo reproducimos día a día, en cada una de nuestras labores cotidianas, la idea será no pretender atacarlo desde sus flaquezas, sino radicalizar en sus fortalezas, buscando mayor igualdad económica.

[1] Claude Lèvi Strauss, El análisis estructural en la lingüística y en la antropología, en World Journal of Linguistic, Circle of New York vol. 1, núm. 2, pp. 1-21, 1945, New York.
[2] Spinoza, Tratado político (1677), Madrid, Alianza Editorial, 1986.
[3] Hobbes, Del ciudadano, Madrid, Tecnos, 1987.
[4] Virno, Paolo, Gramática de la multitud, para un análisis de las formas de vida contemporáneas, primera edición diciembre del 2003, Madrid, ed. Traficantes de sueños. p. 31.
[5] La dialéctica entre temor y reparo está en el centro de la analítica de lo sublime de Kant, en la Crítica del juicio: Cuando observo un terrible alud desde un lugar resguardado me invade un placentero sentimiento de seguridad que se mezcla, no obstante, con la percepción aguda de mi indefensión. Sublime es éste sentimiento doble, parcialmente contradictorio.
[6] Lo que irrumpe de manera más dramática en el individuo es la fusión entre miedo y angustia, lo que llamaremos perturbación ominosa.
[7] Concepto utilizado por Marx, con el fin de explicar que el conocimiento también se convirtió en una parte fundamental de la producción en el capitalismo, siendo el principal motor de innovación y simplificación del trabajo.
[8] Virno, Paolo, Gramática de la multitud, p. 67.
[9] Es por eso que se afirma que el trabajo esta despolitizado, ya hay tanta política en el mismo trabajo asalariado que no se le puede inducir aún más.

Tuesday, May 26, 2009

Soy mexicano...!?


Así la conciencia nos hace a todos cobardes.
Shakespeare, Hamlet

A lo largo de la historia ha causado mucha polémica y ha invadido en la mente de cantidad de teóricos sociales, el fulgor y poder que se cierne en las aglutinaciones humanas, desde el gran éxodo judío hasta los movimientos sociales del siglo XX; la “masa” ha sido objeto de diferentes análisis, por un lado la visión psicoanalista y por el otro el “game theory”, las dos posturas se ciñen en los ámbitos más diferentes para el estudio de la misma.

Con el fin de llegar a entender mejor este complejo social, en esta ocasión nos basaremos en gran medida en un texto, que a más de ser el más completo, logra sistematizar en alguna medida las circunstancias y dinámica que adquiere la masa en las diferentes naciones, religiones y hechos históricos. Elías Canetti siempre tuvo en su mente el por qué de los cambios sociales, en específico problematizaba una cuestión parecida a la tesis de Etienne de la Boétie, para ello basta citar un extracto de su Ensayo sobre la servidumbre voluntaria:

Mas ¡Oh buen Dios! ¿Qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué
desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes,
sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia? Sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo, que no es ni un Hércules ni un Sansón; de un hombrecillo, y con frecuencia el más cobarde y afeminado de la nación, que sin haber visto el polvo de las batallas, ni haber siquiera lidiado en los torneos, aspira nada menos que a gobernar los hombres por la fuerza, incapaz como es de servir vilmente a la menor mujercilla ¿Llamaremos a eso cobardía? ¿Llamaremos cobardes a los que así se dejan envilecer?[1]

Cabe mencionar la diferencia fundamental entre ambas tesis, por un lado La Boétie polemiza en torno a cómo es que gran cantidad de individuos ceden tanto y le dan tal poder a una sola persona, por el contrario a Canetti le interesan las razones por las cuales las personas se congregan en tal cantidad, independientemente si es por un solo líder o por una creencia religiosa, nacional, psicológica, entre otras; en cierta medida los dos llegan a la postura de que la búsqueda de tranquilidad existencial nos hace identificarnos con un tipo de masa o un líder.

Antes de continuar dilucidando la tesis de Canetti será muy provechoso recordar un evento que para el fue de suma importancia, precisamente es la lectura que él hace de un texto de Freud llamado Psicología de las masas y análisis del yo (1921), lo tilda directamente de superfluo y poco preciso, a diferencia de Canetti, Freud afirma que los grupos humanos se dan más por amor al prójimo, que por una inversión a ser tocado, con el fin de esclarecerlo aún más cotejaremos dos extractos de dichas posturas:

Solamente inmerso en la masa puede el hombre liberarse de este temor a ser tocado. Esta inversión del temor a ser tocado es característica de la masa[2]

Cuando el hombre pierde el amor del prójimo, de quien depende, pierde con ello su protección frente a muchos peligros, y ante todo se expone al riesgo de que este prójimo, más poderosos que él, le demuestre su superioridad en forma de castigo[3]

Observamos que en lo fundamental hay temor a quedarse fuera de las dinámicas sociales, la diferencia radica en que cómo se llega a ese estado, el primero es basado en el temor y el segundo, en la pérdida del amor al prójimo.

Desde 1930, año en que le Canetti la tesis de Freud no ceso de repensar su hipótesis contraria, lo que le llevó cerca de 30 años en concluir, logrando construir una teoría de la masa sistematizada, con contrastaciones históricas y minuciosa a niveles exorbitantes.

La manera en que va describiendo a la masa parte de lo general a lo particular, empezando primero que nada por describir el por qué de la misma, para empezar a ahondar en su tipología; por principio hace una diferencia entre masas cerradas y abiertas:

La compulsión a crecer es la primera y suprema característica de la masa. La masa natural es la masa abierta: su crecimiento no tiene límites prefijados. La masa cerrada busca establecerse, creando su propio espacio al limitarse[4]

Antes de entrar de lleno en la tipología de las masas, explicaremos qué es lo que incentiva a las personas a integrar las masas y es un instante el cual denominaremos descarga[5], ésta será el instante el cual todos los que forman la misma se sienten iguales, dejando sus diferencias de lado, por los mismo es el instante de mayor felicidad, ya que las diferencias étnico-raciales, político-sociales, económicas desaparecen.

La descarga, aunada a la inversión a ser tocado serán las piedras angulares por las que el espectro de la masa se generará, por lo mismo ésta tendrá una gran compulsión a crecer, la cual será su primera y máxima característica, pero en determinadas circunstancias provocará su misma destrucción; sí pretende crecer y su principal objetivo es éste, ¿qué pasará cuando ya no pueda crecer más?, lo elemental es la destrucción de la misma, es por eso que sufrirá la intranquilidad existencial de no poder dejar de crecer, aunque siempre conservará el miedo a dos cosas, por un lado a dejar de crecer y por el otro a la traición de quienes llegado el momento en que la masa se puede ver sometida, la desintegren.

Los orígenes de la masa los encontramos en las antiguas mutas[6], organizadas con fines muy elementales cómo el de cazar, protegerse de otros grupos humanos, hacer la guerra por algún territorio que cuenta con las riquezas suficientes que permiten la sobrevivencia del grupo, a su vez son organizaciones arcaicas tendientes a darle un valor alto a los ritos, basándose fuertemente en los tótems y tabús de las mismas.

Las mutas son el primer referente de las masas actuales, comparten atributos, pero la diferencia más importante estriba en que la segunda, para la dinámica actual aglutina a más personas, con rasgos diametralmente distintos entre los integrantes.

Los principales atributos de la masa son los siguientes:
a) La masa siempre quiere crecer
b) En el interior de la masa reina la igualdad
c) La masa ama la densidad
d) La masa necesita una dirección
De acuerdo a la tipología de las mismas, podemos encontrar diferentes características:
a) Impulso de destrucción (masa abierta)
b) El estallido es la repentina transición de una masa cerrada a una abierta
c) Sentimiento de persecución (masa abierta)
d) La repetición (masa cerrada)
e) Masa cerrada hacia afuera y en sí, es la masa como anillo
f) Masa lenta (religiosa, objetivos más allá)
g) Masa rápida (deportiva, política, objetivos tangibles)
h) Masa rítmica (igualdad y densidad), por el sonido de los pies al andar
i) Masa retenida (densidad), su principal objetivo es la descarga
j) Masa de acoso, de fuga, de prohibición, de inversión, festiva, de guerra
k) Por último habrá que aumentar, dos últimas características: los cristales de masa (son los que desencadenan las masas), y los símbolos de masa (recuerdos metafóricos de masas humanas, como: fuego, mar, lluvia, río, bosque, trigo, viento, arena, montones, montones de piedra, tesoro, etc.)

Más allá, de una tipología exhaustiva de las masas, es más enriquecedor encontrarle una viabilidad en la realidad, la podemos encontrar cuando hace referencia a las masas religiosas y nacionales.

Las religiosas, serán aquellas en las que la identidad se forma a partir de la búsqueda de un camino al más allá, es decir, son masas lentas, simulando a los ríos en los que no importa la densidad en un principio y mucho menos que crezca, el objetivo está dado al final, en la descarga que se dará a nivel metafórico al llegar al océano o al objetivo de determinada congregación; el mejor ejemplo lo podemos encontrar en la gran peregrinación a la Meca que hacen los musulmanes, la cual reúne a personas de todo el mundo, que aunque hayan arrancado solos en la peregrinación comienzan a aglutinarse al acercarse a la Meca, llegando a haber más de medio millón de personas en el encuentro final.

Las nacionales, se dan por medio de diferentes símbolos propios de determinada región, permitiendo así que cualquier grupo humano se cohesioné en torno a un objetivo común, por ejemplo encontramos que los Alemanes se identifican con el bosque y el ejército, formando parte fundamental en su carácter ordenado y disciplinado; los Franceses, se identifican con su gran Revolución, la que provocó que todos salieran a las calles buscando un mismo objetivo; los Ingleses se identifican más con el mar y el capitán del barco, el espíritu aventurero y dirigente de su nación se demuestra de ésta manera; por último para los Suizos sus montañas son fundamentales en su formación cultural, muestra de rectitud y trascendencia.

Con el fin de polemizar acerca de algo que pueda ser mucho más aprehensible para nosotros como mexicanos, asentaremos el análisis en un tema en particular del caso de México; evitando ser inmediatistas, no buscaré un caso coyuntural como el de un paro, marcha o movimiento dado en el país, intentaremos allegarnos al esfuerzo suscitado desde Bernardo de Balbuena en su texto La grandeza mexicana, hasta Octavio Paz en El laberinto de la soledad, pasando evidentemente por Vasconcelos y Samuel Ramos.

Las preguntas claves, que antes fueron aclaradas en el caso de países europeos parecen no dejar más que dudas e inconsistencias en el caso mexicano, y nos recurren las eternas preguntas de qué es lo mexicano? Y quiénes somos los mexicanos? O aún más importante, cuál es el centro de gravedad de la identidad mexicana?...

Octavio Paz hace un esfuerzo considerable, que si bien no resuelve la pregunta, nos acerca más a una posible respuesta:

Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad. Atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras. Su lenguaje está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arco iris súbitos, amenazas indescifrables. Aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: “al buen entendedor pocas palabras”. En suma entre la realidad y su persona establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía. El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, también de sí mismo.[7]

Será que el mexicano está tan ocupado en sus problemas internos que no pueda generarse una identidad propia, que se enriquezca de la influencia occidental europea y de los nativos americanos (los actuales indígenas); tenemos que articular una identidad que haga valorar al castellano como nuestro idioma mayoritario, pero no por eso referirnos a nuestras pirámides y vestigios Mayas o Aztecas como caducas y representaciones de un pasado mítico e irreal.
Uno de los problemas fundamentales que ha encontrado México en su constitución como identidad nacional, es precisamente el estar al lado de la primer potencia mundial en extremo nacionalista y un sur latinoamericano demasiado lejos como para convivir con nosotros, por tanto, esa dialéctica a más de afectarnos debería de enriquecernos, privilegiando en todo momento que étnica y racialmente nuestro epicentro se encuentra hacia el sur.

Es tanta la tiranía
de esta disimulación
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón
tengo miradas de reto
y voz de resignación.
Canción popular

[1] Pág. 1-2.
[2] Canetti, Elías, Masa y Poder, ed. De Bolsillo, (trad. De Juan José del Solar), 2008, México. Pág. 70.
[3] Freud, Sigmund, El malestar en la cultura y otros ensayos, ed. Alianza, Madrid, 1973. Págs. 65-66.
[4] Canetti, Elías, Masa y Poder, págs. 71-72.
[5] Es por este instante de felicidad en el que ninguno es más ni mejor que el otro, como los hombres se convierten en masa. Ibíd. Pág. 74.
[6] Es una forma de excitación colectiva, vagan en hordas de reducido número de diez a veinte hombres. Lo que le falta de densidad los suplen con intensidad. El término proviene del latín, que significa movimiento. Ibídem. Pág. 173.
[7] Paz, Octavio, El laberinto de la soledad, ed. FCE, México, 1950. pág. 10

Saturday, May 23, 2009

¿Quién es el pueblo?

Si hubiera tenido que escoger el lugar de mi nacimiento, habría escogido una sociedad de grandeza limitada por la extensión de las facultades humanas, es decir, por la posibilidad de ser bien gobernada, y en la que, bastando cada cual a su empleo, nadie hubiera estado obligado a encomendar a otros las funciones de que estaba encargado; un Estado en el que, conociéndose todos los particulares entre sí, ni las maniobras oscuras del vicio, ni la modestia de la virtud hubieran podido sustraerse a las miradas y al juicio público, y en el que el dulce hábito de verse y conocerse, hiciera el amor a la patria, el amor por los ciudadanos, antes que el amor por la tierra.[1]

El devenir otro de la política en la actualidad, trajo consigo diferentes cambios en la forma de conceptualizarla, pero sobre todo en la misma forma en que sus dinámicas se llevan a cabo; el descentramiento de la política, ha provocado la inserción de nuevos y distintos actores, que con antelación no eran contemplados, lo anterior supone un problema de fondo, a preguntarnos directamente ¿a qué llamamos política en estos tiempos? Y con ello, hablamos también de los conceptos básicos en los que se enmarca la misma, como la libertad, igualdad, justicia, pueblo, entre otros.

El objetivo central de ésta polémica será centrarnos en la dinámica que ha adquirido la política, de la mano de Jacques Rancière supondremos una forma de conceptualizarla, criticando y radicalizando sus posturas, con el fin de dilucidar cuán viable es pensar a la política sin un telos o arkhé, tal como los clásicos y modernos solían hacerlo.

La problemática fundante de la política es la torsión incita que trae consigo la noción de pueblo, ya que éste se asume en democracia, como el principio cuantitativo mediante el cual el proceso tiene una vía posible de llevarse a cabo; centrándonos en un análisis cualitativo dilucidamos que al no tener ni virtud, ni riqueza, el pueblo se atribuye como propia la igualdad de todos los ciudadanos, ello le permite reconocerle la libertad a quienes no la poseen; esta última se convertirá en el medio por el cual, la parte de los sin parte, igualarán el medio de interlocución con lo establecido, no sólo a nivel discursivo, sino en las propias instituciones de la policía.

Por policía[2], entenderemos el conjunto de los procesos mediante los cuales se efectúan la agregación y el consentimiento de las colectividades, la organización de los poderes, la distribución de los lugares y funciones, y los sistemas de legitimación de esa distribución, es en su esencia la ley, generalmente implícita, que define la parte o ausencia de parte de las partes[3], en suma orden de lo visible y decible; lo anterior en contraposición total con la noción de política, es la actividad que tiene por principio la igualdad, el principio de igualdad se transforma en distribución de las partes de la comunidad[4].

Si bien la política estará ubicada en todos los conflictos de igualación de las partes sin parte, el litigio se basará en el desacuerdo[5] existente entre la policía y la política; todos estos procesos de igualación afectarán y serán el principio básico de disputa de la comunidad política, por la cuenta de sus partes, incluyendo las partes no contempladas.

Es así, como se instituye la comunidad de lo justo y de lo injusto, más allá del fin utilitario; con antelación lo mencionará Aristóteles, al hacer referencia a que el ser humano posee el logos y es uno de los puntos primordiales por los que se diferencia de los animales, ya que, a más de hacer sonidos de dolor o placer, los cualifica, dicho en otras palabras, rompe con el debate de lo justo y lo útil, allegándose así a una noción mucho más compleja, en la que el hombre dentro de la comunidad política, buscará la igualación de partes basándose en su concepción de lo justo.

Pero la existencia de los actores no constata el litigio entre partes, necesario para la existencia de la política, tiene antes que haber una lógica de igualación en conflicto con el orden policial; por ejemplo, no hay política porque los pobres se opongan a los ricos, antes bien, hay que decir, que es la política, la interrupción de los meros efectos de la dominación de los ricos, lo que hace existir a los pobres como identidad, es precisamente la distorsión, la que detiene el impulso de la corriente.

La lucha de clases comprueba el mecanismo por el cual se gesta la política, pero no sólo en ella se ve reflejada su acción, ya que habrá que contemplar, los diferentes movimientos en busca de igualdad ante el sistema policial; por lo tanto, podemos afirmar, que el conflicto político no se cierra a una desigualdad económica, sino a la misma institución de derechos y de legitimación discursiva de los mismos actores, de las partes de la parte y de las partes de los sin parte. Corroborando que una de los litigios fundamentales será, la cuantificación total de las partes del pueblo, en el que se ve limitada la cuantificación posible de la institución policial, al no contemplar las partes de los sin parte.

Es en estas circunstancias, cuando podemos polemizar el daño a la igualdad, puesto que por un lado tenemos una legitimación de la política en su búsqueda de la misma, pero por el otro, no podemos desconocer el dejo de igualdad inscrito en la propia dinámica policial, obteniendo así dos conclusiones, la política se afirma en la comunidad política con el afán igualitario, pero no le pertenece, logrando así una descentración clara, de la conceptualización cotidiana de la política, asumiendo su desfondamiento; radicalizando la postura, si la política se legitima únicamente con el litigio igualitario, ¿la no existencia del mismo anularía cualquier noción de política posible?, a sabiendas de que el desacuerdo esta sustentado en la propia institución del pueblo, siendo el que da cabida al origen del litigio; por el otro, el daño a la igualdad se valida con la propia disputa, sólo si convalidamos que hay una igualdad existente, ya que siempre las partes de la parte han sido contempladas, pero no de tal manera en que estén satisfechas las mismas, antes tendría que haber un proceso de desidentificación política.

El proceso de desidentifación política, es una subjetivación del lugar que me había colocado la institución policial, o el arrancamiento a la naturalidad de un lugar, con la apertura de un espacio de sujeto donde cualquiera puede contarse, porque es el espacio de una cuenta de los incontados, de una puesta en relación de una parte y una ausencia de parte. Por ejemplo, la consigna en diferentes mítines, cuando se hizo la protesta de Andrés Manuel López Obrador, en el momento en que estaba siendo sometido a un juicio de desafuero, por el cual ya no hubiera podido ser candidato, en el que las personas gritaban al unísono ¡Todos somos López!, asumiéndose como parte de los sin parte entre los posibles candidatos.

El caso particular más enigmático es la defensa de los derechos indígenas, a simple vista parece una insensatez, ya que esta por contado que son ciudadanos y como tal tienen derechos y obligaciones, pero debido a su condición socio-cultural, carecen de las ventajas de las que se sirve cualquier citadino, es por eso, que hubo la intención de elevar a nivel constitucional la defensa de sus derechos como un grupo desprotegido por parte del Estado de Derecho mexicano.

Sin embargo, podemos entender la voluntad política en estos términos, como el constante derecho a la revolución, pero ¿cual será el limite a la tolerancia de la diversidad? O en su defecto, la defensa a la intolerancia, lo inaceptable que puede ser la interlocución con grupos neonazis, por mencionar un grupo, puede dejar entrever un posible límite.

Pueblo no es más que la apariencia producida pos las sensaciones de placer y de pena manejadas por retóricos y sofistas, para acariciar o espantar al gran animal, la masa indistinta de la gente sin nada reunida en asamblea.[6]

Y sobre todo, en los procesos de igualación, no se esta contemplando la desigualdad de las propias capacidades en las personas, que a su vez forman grupos de disidencia política, pero en el fondo, no llegan en casos a ser más que personas incapaces buscando un lucro en la política, debido a su incapacidad natural de conseguirlo por otros medios.

Felicidad de dejarse llevar al mismo ritmo de un pueblo en marcha, de ser extranjeros sin serlo en un país dónde no hay más extranjeros que los enemigos de la felicidad humana.
Rancière, Jacques, Breves viajes al país del pueblo.

[1] Rousseau, Jean-Jacques, Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, ed. Alianza, reimpresión 2003, Madrid, pág. 207; Dedicatoria a la República de Ginebra.
[2] Según el diccionario Espasa Calpe, buen orden que se observa en los cuidados y nociones, cuando se cumplen las leyes u ordenanzas establecidas para su mejor gobierno.
[3] Rancière, Jacques, El desacuerdo, ed. Nueva Visión, Buenos Aires, diciembre de 1997, pág. 44.
[4] Ibíd. Pág. 7.
[5] Por desacuerdo se entenderá, un tipo determinado de situación de habla, aquella en que uno de los interlocutores entiende y a la vez no entiende lo que dice el otro. El desacuerdo no es el conflicto entre quien dice blanco y quien dice negro. Es el existente entre quien dice blanco y quien dice blanco pero no entiende lo mismo o no entiende que el otro dice lo mismo con el nombre de la blancura. Ibídem. Pág. 8.
[6] Ibídem. Pág. 23.

Wednesday, October 22, 2008

Un camino a la libertad

El juego de los modelos, su combinatoria móvil caracterizan
el universo lúdico, donde todo adquiere efecto de simulación
posible, y donde todo puede jugar, en defecto de Dios para
reconocer a los suyos, como evidencia alternativa.
Jean Baudrillard

La tradición de la teoría del conocimiento en Occidente por muchos siglos (de Platón a Descartes) se basó en la teoría del fundamento, para entender el mundo, el hombre y el conocimiento, entre otros. Dicha teoría representada en uno de sus más grandes exponentes como Platón, nos refiere a un mundo en el que hay un fundamento último de las cosas, y por tanto es una visión topográfica, haciendo una diferencia entre apariencia y esencia, aquí la función del conocimiento es ser el espejo del mundo[1], en el que la función de la Filosofía es policial, buscando la verdad y su resguardo, encontrando y destruyendo las opiniones del sentido común.

Con Nietszche se ilustra otra posible vía para escapar al pensamiento del fundamento, el cual rompe sin más con la visión topográfica del mundo, cambiando la dinámica de la interpretación de la verdad, a, la verdad de la interpretación. A lo largo de éste escrito, explicaré a modo de esbozo las razones principales de cómo fue posible romper con la tradición en la filosofía del conocimiento Occidental, comenzando con la manera en que describe el mundo Nietzsche a partir del devenir, la ontología negativa, su manera de desarrollar las dinámicas del mundo basado en la voluntad de poder; para después dilucidar un poco sus contradicciones y carencias, en un final relacionarlo con la actualidad y su vigencia.

Tomaré como base un texto del autor principal, fechado en 1873 y publicado póstumamente: “En algún punto perdido del universo, cuyo resplandor se extiende a innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que unos animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue aquel el instante más mentiroso y arrogante de la historia universal”.

Hay una diferencia importante a tomar en cuenta entre invención y origen, en la cita anterior se vislumbra la idea de que la historia del conocimiento no tiene un origen, afirmando por el contrario su invención.

¿Si el conocimiento es una invención cuál sería la relación sujeto-objeto en la creación del mismo?, de poder, ya que no hay ninguna relación entre el ser humano y el mundo a conocer, como entre el conocimiento y la naturaleza humana, afirmando que en la natura humana hay instintos, que al entrar en conflicto dan como resultado el incentivo por conocer, lo que no es del material de alguno de los instintos, sino constituido de manera única.

Así es, el conocimiento tendrá que luchar contra un mundo sin orden, ley o armonía alguna, en un devenir constante que crea y destruye al mismo, he aquí el momento en que observamos dos vías de escape a la teoría del fundamento, por un lado se rompe con la relación antigua entre sujeto-objeto, como primera causa del conocimiento y por el otro, que la relación del hombre con el mundo a conocer es de continua lucha, el conocimiento sólo puede ser una violación y perturbación al mundo.

Por lo anterior, la labor del hombre es de construcción de conocimiento, de ahí que hablemos de una ontología negativa, promoviendo una falsedad en los conceptos de las cosas, llegando a negar la realidad en cuanto tal. Un mundo en el que se desconoce cualquier pensamiento acerca del yo, de Dios, de la humanidad, de la verdad, de la justicia, etc.

Entonces ¿Para él qué es el ser? Un fase estática del devenir, que permite la inteligibilidad del mundo, el esfuerzo por ordenarlo y por sobre todo, la obtención de tranquilidad para el hombre, ya que éste en ese instante lo aprehende y somete; pero sólo por cierto tiempo. En suma una necesidad psicológica, más que una realidad en el entendimiento.

Al tomar en cuenta la ontología negativa y la voluntad de poder, observamos el sentido que tiene el devenir y por tanto, el empoderamiento que le da al individuo, al formular una teoría constructivista del conocimiento.

“La moral, en la medida en que condena, en sí, no por atenciones, consideraciones, intenciones propias de la vida, es un error específico, con el que no debe tenerse compasión alguna. Nosotros que somos distintos, los inmoralistas, hemos abierto, por el contrario, nuestro corazón a toda especie de intelección, comprensión, aprobación. No nos resulta fácil negar, buscamos nuestro honor en ser afirmadores” (Nietzsche, 1973, pp. 64-65).

Es cuando cambia la visión absoluta del conocimiento, para pasar a ser una visión política del mismo, es decir, habrá una lucha de poder, entre las interpretaciones, y la interpretación más sobresaliente se sostendrá por un tiempo hasta ser derrotada, y esta a su vez por otra, en el largo camino del devenir.

Por tanto interpreta al Estado como un producto del poder y ataca la degeneración que pretende convertirlo en un establecimiento moral, cuando la propia forma jurídica es un sistema de castigos y de culpas.

“And do you know what the World is to me? Shall I show it to you in me mirror? This world a monster of energy, without beginning, without end; a firm, iron magnitude of force that does not grow bigger or smaller, that does not expend itself but only transform itself; as a whole, of unalterable size, a household without expenses or loses, but likewise without increase or income…do you want a name for this world? A solution for all its riddles? A light for you, too, you best-concealed, strongest, most intrepid, most midnightly men? This world is the will to power, and nothing besides! And you yourselves are also this will to power, and nothing besides!” (Nietzsche, 1967, pp. 549-550)

La construcción y destrucción de sentido, arroja a las interpretaciones a un eterno retorno, situándose en la misma circunstancia en la que comenzó la antigua, y así sucesivamente. Pero la voluntad de poder y el eterno retorno, no dejan de ser más que intuiciones esenciales, no encontrando legitimación alguna, puesto que no escapa a la metafísica que niega; usando los mismos conceptos ontológicos y corriendo el peligro de ser envuelta por su propio juicio.

En suma, por nombrarlo de alguna manera, lo llamaría el largo camino por la conquista de la libertad, ya que han debido pasar diversos rompimientos con paradigmas caducos para que el proceso de autonomía del individuo y de heteronomía en el actuar cobren mucho mayor peso, Nietzsche realiza un gran esfuerzo por hacer a un lado todo prejuicio, por quitar los límites que nos hemos impuesto, por pensar el mundo sin ambages y sobre todo por hacernos (un poco más) concientes de nuestra posición en el universo, aunado a que nos recuerda que sólo somos un atisbo en el gran devenir que es el mundo.

Algo que beneficia a la autonomía del individuo es el desfondamiento del mundo, que permite la construcción de sentido por parte de cualquier individuo, dejándole la libertad a cada uno de guiar su vida, conforme su propio juicio.

Más allá de cualquier interpretación simplista, al hablar del desfondamiento del mundo y la voluntad de poder, para la futura creación de sentido es básico que el hombre se constituya como tal, dejándose de paradigmas falsos, buscando siempre recrearse, observando que nada es estático y por lo tanto, todo es susceptible de ser creado. A diferencia de aquella frase ilustrada de Kant[2]: “La Ilustración es la liberación del Hombre de su culpable incapacidad”, aquí nos se hace una apoteosis a la razón (como construcción pura e indestructible), por el contrario la ontología negativa quita toda posibilidad de anclaje del conocimiento, permitiendo que el mismo, sea reinventado; a partir de ahí el hombre realmente a superado su culpable incapacidad.

Para ello Cornelius Castoriadis es muy gráfico: “una sociedad autónoma, una sociedad verdaderamente democrática, es una sociedad que cuestiona todo sentido de antemano, y donde, por ese mismo hecho, se libera de la creación de significaciones nuevas. Y en una sociedad semejante, cada individuo esta libre de crear para su vida el sentido que pueda o que quiera. La obra del psicoanálisis es el devenir autónomo del sujeto en el doble sentido de la liberación de su imaginación y de la instauración de una instancia reflexionante y deliberante que dialogue con esa imaginación y juzgue sus productos. Ese mismo devenir autónomo del sujeto, esa creación de un individuo imaginante y reflexionante, también será la obra de una sociedad autónoma” (Castoriadis, 1992, pp. 18-21)

No estoy relacionando en ningún sentido la visión política de Nietzsche, con la de Castoriadis, sólo hago uso de la autonomía que le da al individuo el primero, para explicar la dinámica que le da el segundo. Partiendo de la idea en que no hay un sentido preestablecido, encontrándonos en el devenir constante y sin grandes posturas teológicas-omnicomprensivas, el individuo tiene la posibilidad de construir significaciones nuevas.

La democracia, más que ser un elemento de inestabilidad y de vacío de autoridad, se convierte en el terreno perfecto en que los ciudadanos en uso pleno de sus libertades pueden construir nuevos paradigmas, que entrarán en esta guerra de interpretaciones, en la que la más sobresaliente tendrá mayor preponderancia.

Lo importante ahora, será el uso de los medios masivos de comunicación, transporte e Internet, convirtiéndose, no en medios de enajenación, sino en el vínculo y medio por el cual el individuo se comunicará con el mundo y se hará de mucha mayor información, por que saber es poder, y el poder es el medio preciso para llevar a cabo nuestros ideales.

Con esto haremos una crítica sustancial a algunos pensadores llamados posmodernos[3], que privilegian antes de cualquier otra cosa, la postura del fin de los últimos paradigmas, como el de Estado, ciudadano, nación, etc., sin darse cuenta que en el final de los mismos, es donde radica la posibilidad de explosión de significaciones, que coadyuvarán en la formación de sentido en los próximos años; logrando así, una dinámica vertiginosa y rica, la cual ya observamos, cuando escuchamos por ejemplo a diversos grupos étnicos, que ya no cuentan con un intermediario y comienzan a hablar desde sus lugares de origen para el mundo.

En suma, Nietzsche nos permite salir al mundo para hacernos presentes, evitando el incentivo del hombre de construir torres de Babel, que seguramente él, en determinado tiempo superará.


Bibliografía:

Castoriadis, Cornelius, L’intitution imaginaire de la societé, ed. Seuil, París, 1975.
Castoriadis, Cornelius, El deterioro de Occidente, Revista Vuelta, número 184, pp. 16-23, México, marzo de 1992.
Eugen, Fink, La filosofía de Nietszche, ed. Alianza Editorial, Madrid, 1976.
Foucault, Michel, La verdad y las formas jurídicas, ed. Gedisa, Barcelona, 1980.
Nietzsche, Friedrich, Crepúsculo de los ídolos, ed. Alianza Editorial, Madrid, 1973.
Nietzsche, Friedrich, The will to power, a new translation by David Kaufmann, ed. Vintage Books, New York, 1967.









[1]Del Latín, Especulum mundi, tomado de la novela: Eco, Humberto, El nombre de la rosa, ed. Lumen: Barcelona, 2005.
[2] Kant, Emmanuel, Filosofía de la Historia, ed. FCE.
[3] Este párrafo es basándome en la postura de Cornelius Castoriadis (la cual comparto), que define la construcción intelectual posmoderna como aletargada e insuficiente para la riqueza de estos tiempos, más no por ello soslayable e inservible.

La construcción del país desde las bases

Lo pero que le puede pasar al Estado
Como a cualquier proyecto humano,
Sucumbir al conformismo renunciando
A toda utopía.
Estado Precario

El mundo en el siglo XX cambió la historia de la humanidad, lo avances tecnológicos, médicos, científicos, etc., fueron una plena revolución en las costumbres y posibilidades de vida de la humanidad. Después de la segunda guerra mundial, el advenimiento del modelo económico keynesianista y la formación de la Sociedad de Naciones, fueron los últimos grandes esfuerzos por civilizar la vida y mejorar las condiciones de los individuos.

A lo largo de éste ensayo me preocuparé más por las implicaciones de los cambios que se dieron en los 60’s, que por explicar o hacer una cronología histórica, puesto que a mi parecer es mucho más rico el análisis sobre sus consecuencias y causas, enfocándolo en el final con los productos que surgieron en el caso mexicano y la consecuente democratización del país, partiendo de la idea de que por esos años se logró promover la cultura política en los ciudadanos mucho mejor que en cualquier época del pasado.

Los 60’s significan el choque total, entre una juventud nueva, cambiante y propositiva; y las prácticas antiguas en que el Estado es considerado como el artífice de todo bienestar económico. Pero para que ello se pudiera dar tuvieron que pasar ciertos cambios fundamentales en el mundo:

Los movimientos contraculturales, que como su nombre lo indica son movimientos en contra de lo establecido, o dicho de otra manera, es un tipo de cultura que dentro de uno de sus objetivos está el estar en contra de la cultura oficial. Para ello sobresale lo que represento el rock (como The Beatles, Rolling Stones y Elvis, etc., este último llego a ser multado por su forma de bailar, hasta prohibírsele presentarse en determinados lugares por sus muestras inmorales en el escenario[1]), la minifalda, el cabello largo, la barba, etc., que simplemente modificaron el cuadro de valores existente hasta ese momento, siendo entre otras cosas una explosión creativa de la juventud.

La revolución cubana[2] fue un emblema importantísimo para una parte del mundo, significó entre muchas cosas más, la posibilidad de una vía distinta al capital, el argumento esencial parte de la idea que sí se puede estar en contra del imperio y vivir para contarlo, pero sobre todo Cuba significó en un tiempo una de las trincheras más de la guerra fría, pero no cualquier trinchera, ya que fue el centro principal de acumulación de bombas atómicas soviéticas y en suma representaba una opción de peligro inminente para el territorio norteamericano.

La Guerra Fría, (que de fría tenía muy poco, ya que en esos años son en los que más se produce armamento por parte de las dos potencias, sin olvidarnos de las guerras de Vietnam y del Golfo) es el resultado del orden mundial que arroja la Segunda Guerra Mundial, en la que salen a la cabeza Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), está guerra divida al mundo en dos, oriente y occidente, en la llamada Cortina de hierro[3] que se hace en Berlín, dividiendo económica, cultural, social y políticamente a los dos hemisferios. Al comienzo de la GF las dos superpotencias aplican por su parte dos teorías-prácticas de relevancia: por parte de occidente Norteamérica aplica el Plan Marshal, que era una ayuda económica en especial para Europa occidental y Japón, pero dicho apoyo sólo se dio con la condición de promover y defender la democracia en sus países, así que fue una mezcla entre apoyo económico y sujeción política; y por el otro la URSS, aplicó la política de suma cero, la cual trataba en pocas palabras, de que por cada país que estuviera influido por EUA los soviéticos en otro lado del mundo respondían con la misma acción, es decir una acción de neutralización geopolítica, lo que afectaría muchos países del mundo por la influencia de ambas potencias, llegando al punto de dividirlo, como es el caso de Corea, Vietnam, algunos países de África, sin dejar de mencionar a la propia Alemania[4].

El mayo del 68[5] en París, fue un evento que trajo consigo una nueva dinámica en la forma de entender a los movimientos sociales y la efervescencia política de esos tiempos, como veremos más adelante en el caso mexicano, aquí los integrantes de esa participación política eran también pequeño burgueses, jóvenes de padres relativamente adinerados, que más que luchar por mejorar sus condiciones económicas, luchaban por libertades, ¿pero cuáles libertades? De asociación, expresión, prensa, etc., es por eso que en Francia en un momento se aglutinan obreros y estudiantes[6], cada uno con su propia bandera.

La bonanza económica de occidente después de la segunda guerra mundial, de la que EUA fue el primer beneficiado, al grado de que la termina por colocar en la posición de mayor preponderancia de éste lado del hemisferio, de ello por ejemplo se benefició México al exportarle muchos productos al imperio, ya que éste estaba dedicado al 100% en la producción de armamento y aditamentos para la guerra.

Es aquí donde haremos el corte más importante al dividir el análisis de los que sucedió en el mundo y lo que pasó en México, por tanto comenzaremos por señalar que el resultado de la Revolución Mexicana[7] fue una tradición paternalista del gobierno y los dirigentes políticos, que veían como a un menor de edad a sus gobernados y por tanto, había que llevarlos de la mano en lo tocante a la moral, educación, vida pública, expectativas de progreso, etc., lo que provocó una constricción de energía entre los jóvenes, avizorando un gran conflicto. Gustavo Díaz Ordaz, presidente de México de 1964-70, es un personaje en el que se unen las dos grandes influencias, la del control social (clientela o sindicato) y la de la visión paternalista.
Como ya mencioné con anterioridad la bonanza económica norteamericana fue algo que termino por cubrir a México, ello trajo consigo dos grandes problemáticas sociales, independientemente de las implicaciones económicas que pueda tener; la primera de ellas es que en el momento en que se da en el país el llamado Milagro mexicano, entran en una dinámica mucho más activa sectores que por sus condiciones no habían sido tomados en cuenta, es decir, hay un ensanchamiento de la clase media, al ingreso de clases bajas a la misma, a todo esto el país no estaba listo ni estructural, ni políticamente, lo comenzó con una gran emigración rural a las ciudades; la segunda y tal vez la más conflictiva fue, la masificación de las universidades públicas[8], que fueron germen y centro de reunión para los estudiantes, que ya no sólo reclamaban condiciones económicas favorables, sino que se constituían como ciudadanos, actuando políticamente e interviniendo en la toma de decisión, pero había un problema, el sistema político priísta no estaba listo para la inclusión de nuevas demandas y mucho menos para dar más libertades a esa juventud contestataria naciente.

Antes de que sucediera el conflicto estudiantil, el gobierno ya había dado muestras de cómo respondería a cualquier tipo de movimiento social, el movimiento médico (1965), que reclamaba mejores condiciones en los hospitales y laborales, el movimiento normalista, que también reclamaba mejores condiciones, pero los más importantes son los movimientos estudiantiles en Morelia y Sinaloa, los cuales fueron acallados con todo la fuerza del Estado, en algunos casos más mesurada la violencia, pero en general el sistema había dado muestras de intransigencia.

Los avances científicos, abrieron nuevos tópicos en el debate público, con la inclusión de la pastilla anticonceptiva, vino a dársele mucho mayor poder a la mujer sobre su sexualidad, aunado a la liberación de la sexualidad en general, con programas de educación sexual por ejemplo, fue una explosión de dinámicas que terminó por convertirse en una revolución en las costumbres sexuales de los jóvenes y por modificar el comportamiento de los individuos para expresar su sexualidad, y la diversidad de la misma, como el movimiento lesbico-gay, los movimientos feministas, que en ese tiempo adquirieron mucho mayor fuerza.

El movimiento estudiantil del 68 en México, es sin duda un toma de conciencia de la sociedad civil, es constituirse en las grandes urbes y en la dinámica político-social de el país como un actor fundamental para la toma de decisión, es el momento en que como diría Octavio Paz[9], los ciudadanos en el país, pierden la minoría de edad, siendo éste momento la génesis del movimiento democratizador en México, con organizaciones civiles ecologistas, feministas, de diversidad sexual, movimientos guerrilleros, contestatarios…, actores en la vida pública que desde la academia defienden la cordura y sensatez de la acción pública.

Con un sistema deslegitimado y sordo, los sucesos del 68 significaron una modificación en la forma de dirigirse con los gobernados, la aceptación de la ingerencia de la sociedad civil, que desde muchos foros y luchas había adquirido esa cultura política necesaria para ser un reactivo-creativo-modelador en cualquier sociedad. Lo anterior coadyuvó, a formar una idea en el inconciente público de la necesidad de la acción colectiva y que la democracia más que ser un formalismo es necesario que sea participativa; no bastando con votar sino con una constante participación en la toma de decisión y su respectiva crítica de la labor de gobierno.

Con la dinámica tan diversa y plural que se estaba dando en el país, regreso a tema un viejo debate, sobre que es lo mexicano y de donde parte la identidad de los habitantes, se recupera la idea de Vasconcelos[10] al aceptarnos como hijos de una tradición cósmica-mística y la gran influencia de Samuel Ramos[11], al pensarnos a los mexicanos con el mundo, anteponiendo la idea de constituirnos como tal y ser rectores de nuestro propio destino; es decir, la identidad de lo mexicano puesta en duda, ya que no pertenecemos ni a una pura tradición indígena, pero tampoco a una tradición española, siendo únicos en nuestra forma de entender y vivir el mundo.

En suma, México es otro desde ese momento, la apertura partidaria en la reforma electoral de los 70’s encabezada por Reyes Heroles[12], dio la posibilidad para que ingresará la oposición al congreso, con partidos tan diferentes como el Comunista o Acción Nacional.

La Lucha por las libertades civiles y los movimientos sociales de reivindicación no habría de terminar ahí, pero es uno de los grandes pasos que dio México de cara al siglo XXI.

“Hoy en recuerdo de los que cayeron ayer, a 40 años del movimiento estudiantil, 2 de octubre no se olvida”

[1]Zolov, Eric, Refried Elvis: The rise of the mexican counterculture, ed. varios. En este libro se precisa la inluencia de las expresiones artísticas y culturales como catalizadores de los cambios que se dieron en los 60’s.
[2] Fidel Castro, es bien sabido que es junto con el Ernesto “Che” Guevara, fueron los estandartes de la Revolución cubano contra el régimen de Fulgencio Batista, el cual había alentado que se formarán en Cuba desde burdeles, hasta casas de apuesta, lo que convertía a Cuba en el centro de diversión perfecto para los Estados Unidos, dejando por un lado opresión y miseria a la población originaria de dicho país. México tuvo mucha influencia en la revolución cubana, comenzando por que desde aquí fue donde se conspiró contra el régimen vende patrias (palabras de Fidel Castro) de Batista y el barco del que salen de costas mexicanas es el Granma, el cual terminaría por ser un símbolo de la revolución, llegando a ser actualmente el periódico de mayor influencia en la población cubana.
[3] Término acuñado entre otros por Henry Kissinger y Noam Chomsky.
[4] Kissinger, Henry, La diplomacia, ed. FCE., Chomsky, Noam, La quinta libertad, ed. De Bolsillo., Wallerstein, Immanuel, La decadencia de EUA, ed. Varios., Hobsawn, Eric, Historia del siglo XX, ed. De Bolsillo.
[5] El movimiento estudiantil francés de mayo del 68, comienza con dos hechos muy importantes, 1) la censura de parte del gobierno al periódico estudiantil, y la otra y más importante, 2) el cierre de las instalaciones de la Sornobe, que es una de las universidades más importantes en Francia.
[6] Touraine, Alain, Le mouvement du mai, ou le communisme utopique, ed. Seuil, Paris, 1968.
[7] Villoro, Luis, El proceso ideológico de la revolución de independencia, ed. CONACULTA.
[8] Estrada, Gerardo, 1968, Estado y Universidad, ed. Plaza y Janes, México, 2004.
[9] Paz, Octavio, El Laberinto de la soledad, ed. FCE.
[10] Vasconcelos, José, Raza cósmica, ed. Varios.
[11] Ramos, Samuel, El perfil del hombre y la cultura, ed. Varios.
[12] Reyes Heroles, Liberalismo mexicano, ed. FCE.

Thursday, September 18, 2008

Memorias del 68 (una pequeña crónica)


8:00am: Me asomo a mi ventana. El panorama no es del todo agradable, se vislumbra la civilización al infinito, escucho los pájaros mañaneros cantar y me reconforto. Sé que será un largo día.
9:00am: Con la taza de café en la mano, me entero de las últimas noticias mundiales. Francia ha perdido contra Italia. Lo tomo de menos. Únicamente el recuerdo de la noche anterior, me hace perder el apetito por la información. Acudo a mi librero y consulto a un viejo conocido. Heidegger.
9:30am: Mientras mis ojos pasean por las palabras del texto (como un velero que disfruta su estancia en altamar, serena y apasionadamente), escucho los ladrillos de mi perra. Quiere que la saque a pasear, pero estoy preocupado pos asistir a una exposición que me encargaron. Abren temprano y cierran temprano, así que decido ponerme mi vestuario social.
10:00am: Trayecto a lo inalcanzable, mi mente se encuentra sumida en profundos pensamientos. Las manos al volante son la típica imagen, un microcosmos hecho costumbre. Empiezo a idear la crónica que voy a entregar del evento. Pero la crónica en sí es la que me empieza a idear.
Y aún es difícil de comprender las luchas estudiantiles de los 60`s, suenan tan extrañas y lejanas, en la actualidad no encuentro motivo por el cual se hubiese forjado tal unidad y perseverancia en la búsqueda de un objetivo por parte de los estudiantes; cuando la vida de un estudiante del siglo XXI es más independiente y desinteresada de su entorno.
10:30am: Al parecer el tráfico es mi amigo. Una par de trompetazos, espero a que termine de pasar el vendedor de cigarros, ajusto el coche en drive, y acelero lentamente, como si cada segundo que me tomo al hacerlo, lo disfrutara en lo profundo de mí ser.
Pero la reflexión no para y me es complicado dejar de hacerme a la idea de esos héroes de antaño, sigo creyendo que los tiempos –al menos a nivel ideológico- han cambiado, me es impensable una Facultad con tanta efervescencia, estudio y reflexión, en torno a los temas de importancia para el país y el mundo. Ahora los estudiantes sólo nos remitimos a asistir a clases, hacer tareas y amigos, pocas cosas son las que le dan cohesión al universitario actualmente, sino es por los pumas sería complicado reunir a tantos estudiantes.
11:00am: Mi destino, en la distancia, es lejano. En el pensamiento, cercano. Mientras mi ojo se deposita en la plaza de las tres culturas, escucho a la multitud gritar y se me eriza la piel del sólo pensar en la multitud de personas reunidas, gritando al unísono. Lo dionisiaco se hace presente. No hay cabida para el diálogo. Es como si el sonido del helicóptero fuera la mampara de esa frágil división: ser de dialéctica, de movimiento, de letra, de pensamiento y ser antivalórico, antinómico, caótico y fatalista.
Un joven de aproximadamente 18 años de edad, se ofrece a limpiar mi parabrisas, pero me niego. Tal parece que me hace una seña con su brazo. Lo alza mostrando el codo.

11:30am: Estaciono el coche, el Sol se encuentra ahora casi a noventa grados. Prefiero el arrullo de la sombra, que es como la vigía muda de los grandes descubrimientos, ha visto, incluso, una manzana caer. Algo me cae en la cabeza, llevo mi mano a la coronilla y pienso que estaría en orden un desayuno, tal vez, una ensalada de frutas.
Es tan importante como las ideas trascienden a los hombres, éstos últimos fallan, se equivocan, mueren, etc., pero las ideas sobreviven en el tiempo y su vigencia es inagotable; es impresionante como los ideales de grandes teóricos y prácticos, han perneado cambios importantes a nivel mundial.
12:30pm: Terminando de desayunar, me encuentro de nuevo reflexionando sobre la crónica que tengo que entregar. Botas y marcha. Tanques y rifles. Pancartas y voz. Es la liberación, la época del color. Adiós al blanco y negro. Mi voz vale porque la he hecho valer. Soy dueño de mis decisiones. Marx y las cinco tesis filosóficas del buen Mao, son el estandarte de una época que no volverá.
Pero tampoco ese jugo de manzana del desayuno me caerá tan bien como antes. Así pienso en el tiempo, como si pudiera controlarlo. Por lo menos se que el tiempo y el espacio son conceptos dados a priori en mi consciencia. ¡Vaya! ¡Alivio! Y me encamino hacia la entrada del museo, cámara preparada y deseosa de ser mi tercer ojo, el que todo lo ve.
12:45pm: Tomo fotos del material museográfico presente, murales, banderines, portadas de revistas viejas (¿lo viejo es lo presente?), videos con Carlos Monsiváis, reflexiones y anécdotas. El arte empieza a florecer, las ideas –tímidas al principio- (oh si, eterno principio de las cosas) se asoman a lo lejos.
El eco de mis pensamientos es como el eco de mi voz al preguntar al vigilante por el sanitario. Necesito, necesito, ¡pero necesito pensar! Bueno, estoy hecho de necesidades, perdónenme, hasta eso se pone en una crónica, o ¿no, Tucídides? Casualmente escucho los primeros segundos del Réquiem de Mozart en mi mente.
1:00pm: Día lluvioso. El sonido de las gotas de agua en el suelo es algo nostálgico, así como la exposición montada. El propio nombre lo dice: Memorial del 68. Es un recordar más allá de los hechos acaecidos. Es una invitación a la reflexión, a la identificación con la nacionalidad, o por lo menos, así dice la plaquita.
Pero en parte lo creo, no es tan sencillo identificar los símbolos o fechas que le han dado forma a nuestra idea de nación; en parte ello a de ser lo más complicado. Pero sin duda alguna de los hechos de más relevancia para el país en el siglo XXI está el movimiento del 68, ya que dar forma a el país al menos a nivel universitario o de educación nacional misma, llevaba muy poco tiempo, por mucho desde la segunda mitad del siglo XIX.
Sin duda alguna el que los estudiantes se hayan unido en pos de algún objetivo en México, del mismo modo en que ello les paso a algunos países europeos, habla de cierto nivel de reflexión y debate por parte de los estudiantes; en sentido de que ya no se nos colocará más a la saga de los cambios intelectuales e ideológicos del mundo. Para fraseando a Octavio Paz, por primera vez los mexicanos somos contemporáneos del resto del mundo.
2:00pm: Se me ocurre que estoy en un refrigerador. Tal vez en el congelador. Incluso algo me dice que podría estar loco. No, no estoy loco, pero tal vez me gustaría estarlo. Al fin que nadie les hace caso. ¿Y por qué digo que estoy en un congelador? Bueno, de cierta forma, los hechos y el memorial, conservan como paquetito de supermercado, la matanza del 68. Ahí está, a la luz de todos, y solo pocos se animan a checar su fecha de caducidad. Caducó hace 40 años, pero qué rico sabe.
Siendo cuarenta años en los que México ha adquirido mucho mayor madurez; los sucesos que comenzaron con el movimiento estudiantil del 68, son el principio democratizador el país, que acabará culminando con la transición democrática del 2000, en la que el partido hegemónico pierde el gobierno a nivel federal.
3:00pm: Unas jóvenes norteamericanas pasan a mi lado, viendo la exposición. Ipod a la vista, bermudas, lentes oscuros, acento, cuerpo, todo. Especialmente me llamó la atención una pelirroja de facciones finas y bonitas formas
Interesante, es corroborar aún hoy que en gran parte de los cambios que se han dado en el país los intelectuales son de los actores principales de la historia, y ahora no podía ser la excepción con la inclusión de Carlos Monsiváis y Elena Poniatowsca, que sus crónicas son primordiales para entender el curso de dicho movimiento.
3:30pm: Es una exposición abundante, meritoria de desmenuzar en el concepto a la misma. El discurso de Barros Sierra, hubiera convencido hasta Montaigne, que en nada creía. En verdad apabullador. Educación y libertad, conceptos trillados pero necesarios en los hechos modernos. Oratoria, eufemismo de sofismo. ¿Pero, qué le vamos a hacer?
Tan necesario es hoy como ayer la reivindicación de la sociedad, las carencias son las mismas y parece incierto que Barros Sierra haya dicho eso hace 40 cuarenta años.
4:00pm: Las chicas norteamericanas terminaron de ver la exposición muy rápido, yo apenas voy a la mitad. Esta es la liberty moderna, la nueva socialité. Me quedé pensando en las primeras minifaldas. Las mujeres no cambian, pero los hombres tampoco; los anhelos son los mismo y las luchas no se han acallado del todo.
4:30pm: De nueva cuenta suena en mi mente el Réquiem de Mozart. Obra maravillosa, sin duda alguna. Melancolía de nueva cuenta. El congelador empieza a afectarme. En la frialdad de los hechos no me encuentro. No es clasicismo, pero tampoco romanticismo, es un punto medio, diría Goethe. Mientras me imagino el acto de represión del gobierno de Díaz Ordaz, como ópera a la muerte. La cámara lenta se mueve en la armonía de la no comunicación, de la fuerza bruta, del retorno al estado de naturaleza de Hobbes, de la anarquía de Kropotkin.
Es cierto, la beligerancia con la que se usó la fuerza pública contra los estudiantes fue desmedida y atroz, se les olvido por un momento que eran estudiantes y no una guerra contra un enemigo.
5:00pm: Bien decía Hegel, que el espíritu absoluto se desarrola en la historia, que todos formamos parte de la unidad. Pero se considera a Hegel un idealista, duramente criticado por los materialistas, Él no sufrió la represión de un régimen autoritario. Él veía fácilmente al cielo, no sentía el peso de la labor obrera sobre sus hombros, forzándolo a ver al suelo. No es de arriba abajo, sino de abajo a arriba. Discrepancia. Pluralismo. Víctimas de la Política.
¡Larga vida a Marx! ¡Viva la revolución Cubana!; consignas que se convirtieron en estandartes en el movimiento estudiantil del 68, que fueron más que frases, símbolos; por medio de los cuales los estudiantes se identificaron y lograron hacerse de un ideal. Se les olvidó a nuestros gobernantes que por principio México está hecho de ideales, desde la misma conquista, hasta el ideal modernizador del milagro mexicano (etapa de la posguerra).

5:30pm: Estas imágenes se superponen en mi imaginación. Después de la muerte no hay nada, nuevamente, eterno retorno. ¿Dónde quedaron la racionalidad, el optimismo, la ilustración? Después del día sigue la noche, los ojos se cierran al inevitable cansancio. Ya no hay patrones, elementos a seguir. Se olvida el ser. Política es la Reina triunfante en los hechos históricos. El poder ciega. Reprime las nuevas ideas a conveniencia. Es el ocaso de los nuevos ídolos.
Pero las nuevas ideas son la estructura de la construcción del futuro, sin una renovación en la vida, las cosas caducan y mueren; sin los grandes virajes en la forma de pensar la vida y el mundo, las cosas hubieran quedado estáticas y por lo mismo la evolución en el conocimiento humano se hubiera estancado.
Como estudiante mexicano de la Universidad Nacional Autónoma de México, reconozco el fruto del esfuerzo pasado, por el que principios educacionales se han defendido, como el de gratuidad y laicidad en la educación, sin los cuales quedarían también olvidadas las leyes de reforma, el espíritu de los científicos del Porfiriato, pero sobre todo nos olvidaríamos que sobre esas ideas de a formado México, son sus virtudes y defectos, es un país liberal –en el sentido político del concepto-, que realiza grandes esfuerzos por promover la equidad entre los individuos promoviendo la educación, salud y la ciencia.
El mañana nunca muere y el futuro es ahora, si nos olvidamos de nuestra historia estaremos condenados a repetir los errores del pasado; es tiempo de replantear el futuro con conciencia histórica.
Julio Alcántara